17.11.10

Ayer me dijeron que tengo un narcisismo totalmente profundo y problemático.
Realmente no entiendo cómo una persona puede odiarse tanto y a la vez ser narcisista. Que alguien me lo explique por favor. Pero aún sin comprender cómo es posible, sé que es verdad. Y sé que es algo que debo cambiar urgentemente porque me va a traer emparejadas muchas complicaciones y va a llevar a que me auto construya obstáculos que resultan muy dificiles de esquivar.
De ser posible, al enterarme y encontrarme cara a cara con esta faceta mía que trataba de no llegar a conocer, logré odiarme un poco más todavía. Un poco más y llego al record.
Sin embargo, no creo que sea narcisismo al ciento por ciento. Creo, en cambio, que deseo tanto ser perfecta que me lo termino haciendo creer, simplemente para evitar querer acabar con todo. Me lo llego a creer, y termino destruyéndome más de lo que me ayudo.
Es algo complicado de entender, creo que ni siquiera yo logro entenderlo por completo y que voy a tardar bastante tiempo en hacerlo. Y no creo poder corregirlo hasta que lo entienda. Hasta que me entienda. Es tal mi confusión que acabo por enterarme que verdaderamente no me conosco ni un poco. Lo malo, no sé si quiero conocerme. No sé si me va a gustar lo que llegue a ser.

Estoy decepcionando a todos en mi camino, a cada una de las personas que creían en mí y que confiaban en que yo era la niña perfecta, incluida yo. Todos y cada uno van llegando a la conclusión de que por ahí no era tan capaz, por ahí no era tan confiable, por ahí no era tan perfecta. Nunca creí ser perfecta pero siempre atiné a serlo, y hasta llegué a hacérselo creer a muchos. Mostrandome como si todo estuviera bien y siendo la mejor en todo lo que hacía, cuando en realidad todo estaba terriblemente mal y no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba haciendo en esta vida de mierda.

Llorar no enmienda nada, pero todo me frustra tanto que es la única manera de calmarme sin hacerme daño.

6.11.10

black hole

Me perdí.
No sé cuantas veces esas dos palabras fueron escritas en este blog. Tampoco quiero saberlo.
Parece ser que me pierdo muy facilmente, ya sea a mí misma, el rumbo que había decidido tomar o la voluntad para lograr metas... siempre pierdo algo. ¿Adonde irán todas aquellas cosas que abandono? ¿Habrá como un gran agujero negro succionando sobre mi cabeza todo lo que sea lo bastante débil para desaparecer? Creo que ya no queda mucho más por perder.

2.11.10

insomnio

No puedo dormir. Mi cabeza no para de dar vueltas. Una y otra vez, como una calesita, como una montaña rusa, a la que no quiero subirme. No quiero tener que pasar por esto. Tener que escuchar todos los pensamientos que intento evitar.
Se asoma uno... cierro los ojos. Los cierro porque no quiero ver mi imagen en el espejo, esa que me atormenta todos los días, esa que logra que desvíe la mirada de mi propio reflejo. Que quiera desaparecer.Vuelvo a ahuyentarlo, no voy a poder dormirme. Pensá en otra cosa, dale. Sonrío.
Me acuerdo de su sonrisa y sonrío. Su voz, que me hace reir, que me hace perder el control de mi propia respiración y hace que tenga que luchar por conseguir una bocanada de aire entre tantas risas, entre tanta felicidad. Me alegra pensarlo, quererlo. Lastima que él no te quiera ni un poco. Dejá de perder tiempo pensándolo, es sueño que te está quitando. Cierro los ojos, intento relajarme pero hay más pensamientos haciendo fila para atormentarme, para subirse a la montaña rusa en la que se ha convertido mi mente.
"Creíste que ibas a callarnos tan fácilmente?" Que ingenua.
Empiezo a marearme de tantas vueltas, ya comienzo a sentir aquel malestar en el pecho, esa sensación de querer vomitar todo lo que uno tiene dentro. No son más que las reflexiones en mi cabeza esperando para salir y estar frente a mi cara, que los reconozca y los sufra, que sienta que me decepcioné a mi misma, que de repente quieras frenar y olvidarte de todo, bajarte de esa calesita en movimiento.
Cierro los ojos para no verme, pero el recuerdo del último encuentro sigue latente y aparece, vívido. Quiero abrir los ojos y ver los suyos, quiero volver a sonreír.
Ver a mis amigas siempre me pone feliz, pensar en ellas espero que también lo haga. Ya todo va a calmarse, va a desvanecerse, pero ellas van a seguir estando ahí para vos. Firmes, para festejar contigo que el tornado que giraba alrededor de tu cabeza desapareció finalmente. Pero hasta que eso pase tengo que lidiar con tantas cosas, enfrentarme a tantos problemas. ¿Y quien dice que no voy a perderlas, si ya me perdí a mi misma tantas otras veces?
En realidad, esta vez, solamente perdí el rumbo. Yo sigo en pie por ahora, más firme que muchas otras veces. Al parecer la experiencia sí nos hace más fuertes.
La perseverancia y la pasión que me guiaban, no sé donde quedaron. Es como si Dios, o lo que sea que rige este mundo enloquecido, estuviera poniéndome a prueba el hecho de si soy o no soy merecedora de tener impresas aquellas palabras en mi piel. Desde que las llevo conmigo, parecen haber perdido el sentido. Y quiero recuperarlo. En nombre de todos a quienes decepcionaría si no lo hiciera, especialmente a mi persona. Aquella que tiene tantas cosas en la cabeza que no encuentra el silencio, aún cuando no hay ni una sola voz, ni una sola onda de sonido vibrando cerca de ella. El ruido proviene de su interior y ella es la única que puede hacerlo callar.
Silencio. Quiero dormir ahora.

25.9.10

Asco.
Asco.
Asco.


Quiero ser transparente

31.8.10

happy bday

Hay personas que iluminan el mundo. Poseen un resplandor único, como el de una estrella al nacer, potente y brillante. No todos logramos cruzarnos con gente así en nuestras vidas, que nos aporten un poquito de luz para lidiar con el día a día. Por lo tanto puedo decir que me siento muy afortunada de haberme encontrado a una de ellas tan tierna como para poner en la mesita de luz.
La felicidad que me proporciona saber que sos mi amiga, por más lejos que te encuentres, me hace sonreir con todos los dientes. Saber que soy una de las pocas personas en el mundo que logró encontrar a su lucesita, que me alegra los días con sólo pensar en ella por más que se encuentre muy lejos de mí.
Cada vez que te veo una emoción me recorre el cuerpo y me hace temblar de felicidad. Cuando te abrazo, quisiera que nunca se termine ese momento, que me abrazaras para siempre.
Sos mi lucesita pequeña mello, y te voy a amar con todo mi corazoncito iluminado por vos, por mucho mucho tiempo.

Feliz cumpleaños.

23.8.10

i wanna learn to love

11.8.10

inestable

La cabeza me da vueltas. Ya no se si estoy bien, si estoy mal, si estoy deprimida, o disfrutando de una absoluta y pura felicidad. Por momentos soy aquella persona que no logro dejar atrás. Aquella que nunca dejó de odiarse a sí misma, de tener problemas con su cuerpo, que le encantaba descargarse de la peor manera. Aquella niña, aquella que habita en mi cabeza todavía hoy. No parece querer abandonarme nunca y eso me aterra.
Por otros momentos soy la mujer adulta en la que me convertí, esa que está repleta de confianza en sí misma, que se lleva el mundo por delante y lo único que quiere es disfrutar de la vida minuto a minuto. Esa que está llena de sonrisas, risas y felicidad, que se las arregla para siempre ver todo de una manera divertida, cosa de reirse hasta de las peores cosas. Esa es la que se sienta cada martes en la sesión del psicólogo, riendose de sus problemas, pero en el fondo aquella otra sigue deambulando, sigue queriendo salir. Y la mujer que soy hoy quiere tan profundamente dejar atrás a la problemática que solía ser, que en vez de enfrentarla, descargar todos esos pensamientos en las sesiones o plantear sus miedos a nunca poder deshacerse de la pequeña, la esconde. La mete dentro de ese cuarto oscuro que tiene en la mente, aquel al que sólo las personas más cercanas tienen acceso. Esas historias, esos pensamientos, no son aptos para todo público.
La cabeza me da vueltas y vueltas y vueltas. Sé que lo más importante para dejar atrás todo aquello es volver a hacerle frente. Pero ya se lo hice, ya lo pelié, y no sirvió de nada, me cansé de luchar contra la corriente. Es parte de quien soy, ya lo admití. Simplemente quiero que quede en mi cabeza, encerrado en ese cuarto oscuro, y deje de jugar con mis pensamientos, deje de hacerme sufrir.
"¿Estás bien?" me preguntaron ayer. Y mi más sincera respuesta es no lo sé.