27.11.13

Estoy oficialmente destrozada. El dolor en el pecho, ese hueco, esa angustia que nunca se va. Que por momentos duele más y por momentos menos. Pero siempre está. Latente. Esperando que alguna diminuta cosa haga que me desmorone. Puedo estar caminando por la calle y sin previo aviso estar al punto de la hiperventilación. O lo más bien en mi casa y romper en un llanto que llenaría una bañera.
No tengo fuerzas para nada. Ni para la facultad, ni para dedicarme a otra cosa que no sea la facultad. Estoy en constante hibernación, transitando la vida, yo que había decidido vivirla.
Todos los días abro los ojos y delibero fuertemente cuanta necesidad hay de levantarme. Me quedaría en esa cama eternamente de ser por mi. Me despierto, estoy consciente de que estoy despierta pero mi cerebro nunca logra mandar la señal de 'levantate'.
Todo el mundo me dice 'empezá a hacer cosas', 'dejate de joder', como si fuera tan fácil. No mucha gente puede entender el sentir de la nada misma. No entiendo cuando empezó todo esto.