Hay personas que iluminan el mundo. Poseen un resplandor único, como el de una estrella al nacer, potente y brillante. No todos logramos cruzarnos con gente así en nuestras vidas, que nos aporten un poquito de luz para lidiar con el día a día. Por lo tanto puedo decir que me siento muy afortunada de haberme encontrado a una de ellas tan tierna como para poner en la mesita de luz.
La felicidad que me proporciona saber que sos mi amiga, por más lejos que te encuentres, me hace sonreir con todos los dientes. Saber que soy una de las pocas personas en el mundo que logró encontrar a su lucesita, que me alegra los días con sólo pensar en ella por más que se encuentre muy lejos de mí.
Cada vez que te veo una emoción me recorre el cuerpo y me hace temblar de felicidad. Cuando te abrazo, quisiera que nunca se termine ese momento, que me abrazaras para siempre.
Sos mi lucesita pequeña mello, y te voy a amar con todo mi corazoncito iluminado por vos, por mucho mucho tiempo.
Feliz cumpleaños.
31.8.10
23.8.10
11.8.10
inestable
La cabeza me da vueltas. Ya no se si estoy bien, si estoy mal, si estoy deprimida, o disfrutando de una absoluta y pura felicidad. Por momentos soy aquella persona que no logro dejar atrás. Aquella que nunca dejó de odiarse a sí misma, de tener problemas con su cuerpo, que le encantaba descargarse de la peor manera. Aquella niña, aquella que habita en mi cabeza todavía hoy. No parece querer abandonarme nunca y eso me aterra.
Por otros momentos soy la mujer adulta en la que me convertí, esa que está repleta de confianza en sí misma, que se lleva el mundo por delante y lo único que quiere es disfrutar de la vida minuto a minuto. Esa que está llena de sonrisas, risas y felicidad, que se las arregla para siempre ver todo de una manera divertida, cosa de reirse hasta de las peores cosas. Esa es la que se sienta cada martes en la sesión del psicólogo, riendose de sus problemas, pero en el fondo aquella otra sigue deambulando, sigue queriendo salir. Y la mujer que soy hoy quiere tan profundamente dejar atrás a la problemática que solía ser, que en vez de enfrentarla, descargar todos esos pensamientos en las sesiones o plantear sus miedos a nunca poder deshacerse de la pequeña, la esconde. La mete dentro de ese cuarto oscuro que tiene en la mente, aquel al que sólo las personas más cercanas tienen acceso. Esas historias, esos pensamientos, no son aptos para todo público.
La cabeza me da vueltas y vueltas y vueltas. Sé que lo más importante para dejar atrás todo aquello es volver a hacerle frente. Pero ya se lo hice, ya lo pelié, y no sirvió de nada, me cansé de luchar contra la corriente. Es parte de quien soy, ya lo admití. Simplemente quiero que quede en mi cabeza, encerrado en ese cuarto oscuro, y deje de jugar con mis pensamientos, deje de hacerme sufrir.
"¿Estás bien?" me preguntaron ayer. Y mi más sincera respuesta es no lo sé.
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