De nada sirvo. Me volví ajena a mí misma, ajena a mi esencia. Quede reducida a la nada misma. Alguien que literalmente no sirve para nada. Ya no le hago bien a nadie, ya no me hago bien ni siquiera a mi misma. No puedo ser consuelo de nadie porque ni yo no tengo consuelo. Y lo más gracioso es que nadie se entera. Soy una máquina de mentir, de evadir, de disimular. Más que nada esto último. Disimular. ¿Quién diría que estoy mal? Todos me ven bien. Y me lo hacen saber. Lo que ellos no saben, es que por dentro me estoy muriendo. ¿Qué estoy diciendo? Ya morí.
Quisiera evaporarme en este mismo momento. Si me fuera de este mundo dejaría muchas personas sufriendo, pero si nunca hubiera estado en este mundo...
Quisiera no existir. No haber existido nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario