don't bury me
i'm not yet dead
No aguanto más. Me ahogo, me quedo sin aire, me hundo. Necesito un respiro. Aire. Sentirme viva nuevamente. Estoy cayendo, lentamente... Me reduzco a nada. La nada misma. Ya no me conosco, ya no se quien soy, ya no encuentro el camino. Cualquier sentimiento que alguna vez fue tan real, se tornó irregular, increíble, inalcanzable. Ya no creo poder llegar donde una vez estuve tan cerca. Esa meta que por poco logré, pero caí, como tantas otras veces. La diferencia fue que esta vez no logré levantarme, y simplemente me rendí. No detuve nunca la caída, me deje caer, y caer, y caer. No encontraba el fondo, no hay un límite. Pero ahora me di cuenta que el límite lo pongo yo. Que yo era quien debía decidir hasta donde llegar. Y por más dificil que fue, me decidí a no dejarme caer nunca más. Hasta acá llegé. El miedo, el problema, el terror, es lo bajo que había caído. Lo lejos que llegé. ¿Por qué no frené antes? ¿En que estaba pensando? Ahora me va a resultar tan dificil levantarme, elevarme. Cómo la voy a tener que remar.
El miedo más grande es que me perdí. Ya no se quien soy, quien quise ser, quien quiero ser. Ya no sé cuales son mis objetivos, si soy capaz de lograrlos. Ya no me siento segura. No puedo tomar decisiones. Se me presentan momentos en los que tengo que decidir, y más en esta etapa de mi vida. Y simplemente no puedo. Dudo, dudo, y cuando creo que sé la decisión correcta, vuelvo a dudar. Estoy perdida, sin rumbo. No se que quiero hacer de mi vida, que quiero estudiar, como quiero verme, que examenes voy a dar, que voy a hacer al terminar el colegio, que destino elegir en mi próximo viaje.. Cosas que parecen tontas, pero que una vez pude responder con tanta seguridad, y ahora no puedo parar de dudar. En todo. Me volví totalmente insegura. Ya ni siquiera confío en mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario