Ves la voluntad cerrar la puerta tras de sí, después de abandonarte por décima vez. De dejarte sola, sin clara conciencia de lo que eso significa. Vas descubriendo lentamente las consecuencias de esta pérdida. Te abandonas tal cual lo hizo tu voluntad. Sin cuidados, terminás odiandote una vez más. Mirar el espejo y ver una imagen decadente y distorsionada. No es eso lo que esperabas ver. No es lo que habías logrado volver a ver antes de que te abandonaran. No toleras la visión de ese cuerpo extraño, desagradable. Repugnancia, rechazo. Todo eso te llena el pecho y te dan ganas de gritar con todas tus fuerzas. Dejar todo atrás. Llorar. Pero hay algo que te lo impide cada vez que vas a dejar escapar una lágrima: una persona, una salida, el colegio. Nunca encontrás la oportunidad de descargarte, y aunque logrés quedarte sola, sin la interferencia de nadie, las lágrimas se rehusan a salir. Ya no puedes llorar. Por más ganas o necesidad tengas, por más que intentas, hagas fuerzas para librarte de esas gotas que están encarceladas detrás de tus ojos de color cambiante. No sabes si guardarte tu dolor, compartirlo con tus amigas, o descargarlo sobre la mochila que siempre llevaron esas personas que te abandonaron también. Capaz eso logre que te deshagas de esos pensamientos, sin afectar a tus amigas, sin ser juzgada, y sin culpa de llenarlas de preocupaciones. Igualmente tampoco está bien. Pero si toda esta mierda queda en tu interior, no va a ver quien te alivie de este dolor, quien te consuele. Claramente no podes andar por la vida insultando, o gritando para descargarte, y si no podes llorar.. Que otra cosa te queda por hacer? Dejarlo adentro no te va a hacer ningún bien. Mas hacer lo que tenés en mente menos que menos. Por ahi como última opción... Te quedaste sin otras opciones? Y bueno, pararte no voy a pararte. Es tu decisión. Eso sí, esta vez trata de no lastimar a los que te rodean, eso sí lo aprendiste verdad? Creo que debe ser lo único que incorporaste después de tropezar tantas veces. Ya nadie tiene que enteraste. Y sí, de alguna vez es también quedarte con las cosas adentro, pero por lo menos de alguna manera fluye una parte hacia afuera y te libera. Déjalo que fluya. Te va a hacer bien.
29.10.08
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Ves la voluntad cerrar la puerta tras de sí, después de abandonarte por décima vez. De dejarte sola, sin clara conciencia de lo que eso significa. Vas descubriendo lentamente las consecuencias de esta pérdida. Te abandonas tal cual lo hizo tu voluntad. Sin cuidados, terminás odiandote una vez más. Mirar el espejo y ver una imagen decadente y distorsionada. No es eso lo que esperabas ver. No es lo que habías logrado volver a ver antes de que te abandonaran. No toleras la visión de ese cuerpo extraño, desagradable. Repugnancia, rechazo. Todo eso te llena el pecho y te dan ganas de gritar con todas tus fuerzas. Dejar todo atrás. Llorar. Pero hay algo que te lo impide cada vez que vas a dejar escapar una lágrima: una persona, una salida, el colegio. Nunca encontrás la oportunidad de descargarte, y aunque logrés quedarte sola, sin la interferencia de nadie, las lágrimas se rehusan a salir. Ya no puedes llorar. Por más ganas o necesidad tengas, por más que intentas, hagas fuerzas para librarte de esas gotas que están encarceladas detrás de tus ojos de color cambiante. No sabes si guardarte tu dolor, compartirlo con tus amigas, o descargarlo sobre la mochila que siempre llevaron esas personas que te abandonaron también. Capaz eso logre que te deshagas de esos pensamientos, sin afectar a tus amigas, sin ser juzgada, y sin culpa de llenarlas de preocupaciones. Igualmente tampoco está bien. Pero si toda esta mierda queda en tu interior, no va a ver quien te alivie de este dolor, quien te consuele. Claramente no podes andar por la vida insultando, o gritando para descargarte, y si no podes llorar.. Que otra cosa te queda por hacer? Dejarlo adentro no te va a hacer ningún bien. Mas hacer lo que tenés en mente menos que menos. Por ahi como última opción... Te quedaste sin otras opciones? Y bueno, pararte no voy a pararte. Es tu decisión. Eso sí, esta vez trata de no lastimar a los que te rodean, eso sí lo aprendiste verdad? Creo que debe ser lo único que incorporaste después de tropezar tantas veces. Ya nadie tiene que enteraste. Y sí, de alguna vez es también quedarte con las cosas adentro, pero por lo menos de alguna manera fluye una parte hacia afuera y te libera. Déjalo que fluya. Te va a hacer bien.
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